martes, 17 de octubre de 2017

EL PROBLEMA DEL AGUA EN ESPAÑA

EL PROBLEMA DEL AGUA EN ESPAÑA



A menudo abusamos de macro- y micro-; baste poner economía como palabra prefijada. Lo grande y lo pequeño: todo importa, todo nos influye, todo nos alegra o todo nos atormenta. Pero si nos preguntamos a nosotros mismos, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros o a los que esperan a nuestro lado en la consulta del médico, casi todos convendremos que el paso más humano va de lo particular a lo general, de la familia al barrio, de lo local a lo provincial y así sucesivamente.

Al tratar el tema del agua no debemos caer en la tentación de hablar sólo de grandes decisiones políticas, de la necesidad, justicia o utilidad de grandes estructuras hechas o por hacer. Un sector de la población debe dejar cuanto antes de sentirse marginado: los pueblos también existen. Y sin fijarse en ellos para su bien no habrá jamás un PHN justo ni, menos, completo. Se habla mucho del trasvase Tajo-Segura, esa infraestructura disparate que Franco puso en marcha y que aún perdura provocando un autentico expolio a esta Región, pero hay más temas y más carencias y más problemas. Y ciertas preguntas.

¿Qué pasa con las redes de agua potable de los municipios que, en la mayoría de los casos, han sobrepasado con creces su vida útil? ¿Cuánta agua perdemos? ¿En qué condiciones está el agua que bebemos, que viene por conducciones con lodo acumulado de años? ¿Cuánto vale el mantenimiento de estas redes con tuberías de plomo, fibrocemento o pvc con un grosor como el papel de fumar?¿Son sostenibles las mancomunidades con sistemas antiquísimos y costes de mantenimiento muy elevados?

Las depuradoras no acaban de finalizarse o no se empiezan en la mayoría de los casos y, mientras, la CHT quita las concesiones de los vertidos a los municipios y los sanciona. Los pueblos no tienen separadas las redes de fecales y pluviales y aunque la contaminación sea menor de lo establecido, la multa pasa de estar al caer a definitiva. ¿Para  esto sirven las confederaciones?

¿Cuántos pozos ilegales hay expoliando los acuíferos, quién lo regulariza y lo persigue? ¿En qué situación están nuestras aguas subterráneas, contaminadas por nitratos y fertilizantes? ¿Qué coste tiene depurarlas? ¿En qué situación están los cauces de los ríos y arroyos al desaparecer el ganado y proliferar los pozos? Estos ríos, antaño ricos en agua y especies acuáticas (peces, aves etc.) son regueros de cieno y lodo.

Cada cual puede tener propuestas de solución. Las mías son éstas:

-Préstamos a 0% de interés para cambio de redes de agua de forma integral por municipio, a devolver en (x) años.
-Las mancomunidades deben ser absorbidas por la Agencia del Agua regional o, en su defecto, crear un consorcio de gestión.
-Deben hacerse depuradoras o estudiar métodos de depuración natural, con vegetación, piscinas...
-Hay que crear una auténtica policía del agua para perseguir todos los fraudes.
-Los cauces de arroyos y ríos deben limpiarse de lodos, restos de árboles secos, etc. y fomentar, para limpieza de la vegetación, la presencia de ganado en sus recorridos.

-Habría que crear un plan nacional de recuperación de cauces.

David Talavera Almendro

miércoles, 4 de octubre de 2017

De Nacionalismos, Localismos, naciones y pueblos.

De Nacionalismos, Localismos, naciones y pueblos.

Un Estado se compone de Territorio, lo que engloban sus fronteras; población,  todas las personas dentro del territorio; y, Gobierno, que es el que dirige la acción política, gobernando sobre el territorio y la población del mismo.
Esta definición más o menos gruesa puede resumir muchas cosas o ninguna, si nos atenemos al panorama en el que nos encontramos en la actualidad con el mal llamado problema catalán, si el problema existe no es de un territorio será de todos y si hacemos a caso al tan nombrado problema endémico de los nacionalismos, sólo habrá nacionalismo si hay nación o  sentido de ella, pero ¿por qué se produce ese sentido de nación o ese nacionalismo? Para mi por una mala gestión del gobierno que gestiona a la población. Es decir, si desde las instituciones se lanzan machaconamente frases, campañas, medidas en pro del nacionalismo, el ciudadano perseguirá ese fin, y esa actitudes se retroalimentarán unas con otras. Si desde Cataluña; España nos roba, pues la población catalana entenderá que es mejor caminar solos y por el contrario si desde el Gobierno de España; se castiga a todo lo que huela a catalán (recordar frases como antes alemana que catalana), la recogida de firmas de los dirigentes del pp contra el estatuto de Cataluña, la falta de dialogo con el gobierno de la Generalitat, etc), la modificación de la Ley del Tribunal Constitución. Lo que hemos conseguido es engendrar un fenómeno de difícil solución y de resultado imprevisible, pariendo nacionalistas (en ambas direcciones) a mansalva por la  mala gestión de los gobiernos, porque ni todos son independentistas, ni el resto de ciudadanos del País estamos contra los catalanes. Pero a los gobiernos catalán y español les ha ido muy bien con el choque de trenes en lugar de dialogar y hablar por cauces democráticos e intentar mediar y sosegar a la población.
Hay nacionalismo si hay territorio, pero mirémonos todos en nuestro ámbito más cercano ¿somos o no localistas? Que me decís de la rivalidad Toledo – Talavera, o de la de Segurilla – Mejorada, o de la de Ciudad Real y Puertollano, etc, sirva como ejemplo, si un pueblo tiene una piscina climatizada o, un polideportivo cubierto o, de forma exagerada un aeropuerto, el mío también  ¿sí o no señores alcaldes? La respuesta sería sí, me lo dicen mis vecinos, aquí es donde quiero llegar, nos lo dicen los vecinos, porque no hacemos pedagogía con ellos y les intentamos explicar que no es posible, que el vecino del pueblo de al lado tenga un determinado servicio no quiere decir que sea mejor ni peor su pueblo o el nuestro, ya que, seguro que nosotros tenemos otras cosas que ellos no tienen y lo ideal es que ambas puedan ser compartidas de forma solidaria entre ambos y así todos los vecinos tener las mismas posibilidades, para esto, debemos tener altura de miras y no mirarnos tanto al ombligo y cada cual que defendamos lo que creamos mejor para nuestro territorio, pero no mirando por la mirilla del territorio del vecino, porque sólo provocaremos mal estar y sentimiento de agravio innecesario.


Hablemos, dialoguemos, pactemos, y seguro que todos ganaremos.